miércoles, 1 de julio de 2015

Contigo en mi pecho

Gente que ve tu vida desde el exterior, que te dicen lo mucho que te envidian por ser siempre tan alegre, por estar siempre feliz y nunca pasarlo mal. Gente que no sabe mirar a través de la sonrisa, que no ven que la felicidad no llega a tus ojos, y que mientras sonríes, tus ojos se vuelven cristalinos, pero solo ven tus labios formando un pequeño arco, solo se centran en ver tu sonrisa. Ojalá alguien de verdad se centrase en mis ojos, y ojalá se diese cuenta del dolor que esconden, de la pérdida, la soledad que siento por dentro; y es que aunque me rodeen personas increíbles, hay momentos en la vida, donde te encuentras solo contigo mismo, y duelen más cuando estás jodido, cuanto tienes mas daños que años y cuando los buenos momentos no hacen sombra a los recuerdos. Ojalá la vida tuviese la opción de eliminar de tus pensamientos a la persona que da nombre a tus lágrimas, y así, si lloro, solo será dolor del momento, y nunca más te lloraré a ti a través de los años. Ojalá te pudiese borrar, y así realmente mi sonrisa sería de verdad. Nadie tendría nunca más que ver a través de mis ojos, nadie tendría que adivinar cómo me siento, porque sin ti, todo estaría en orden. Y es que cada vez que te veo, cada vez que me miras, cada vez que leo uno de tus mensajes, o simplemente cuando oigo tu nombre, mi mundo entero se desordena, y entonces, en ese momento, tengo que jugar una nueva partida e intentar reconstruir mi vida. Y joder, no sabes cuánto deseo que vuelvas, que me abraces de una vez y no me sueltes nunca más, que me des la seguridad de que todo va estar bien, y así, arriesgarnos a querernos otra vez, pero si no vas a volver, quiero vivir feliz, y contigo en mi pecho, lo siento, no puedo hacerlo.

lunes, 25 de mayo de 2015

Algún día...

Algún día te darás cuenta de que mientras tú jugabas conmigo, yo me la jugaba por ti. Y realmente espero que cuando te des cuenta vuelvas a mí, y aunque sé que te querré, ojalá ya no te quiera. También quiero jugar contigo, quererte cuando me apetezca, hablar contigo cuando quiera, y que me eches en falta cada día de la semana, de lunes a lunes, de hora en hora, y ojalá que cada segundo que pase te duela más el saber que para mí solo es un juego, y aún así estés tan atado a mi presencia, que no quieras y no puedas soltarme. Ojalá llegue el día en el que llegues a pasar solo una pequeña parte de lo que yo pasé, y ojalá sufras como yo lo hice. Y ojalá también sufras impotencia, y rabia, y lo pagues con todo el mundo, y cambies. Ojalá cambies tanto como yo lo hice, y ojalá en ese momento donde ya no puedes soltarme al igual que yo me enganché a ti, ojalá en ese instante recuerdes todo lo que hice por ti y nunca valoraste, y en ese momento te darás cuenta de todo lo que te quería y no quisiste verlo. Ojalá te arrepientas cada noche de tu vida por lo que pasó y ojalá mientras eso pase yo siga jugando contigo. Y entonces, cuando llegue ese momento, decidiré si me quedo, o te dejo solo y me voy, que tú en eso, eres experto. Y ojalá sea capaz de no quererte ya, y ojalá no te sonría y te duela.

¿Alguna vez?

¿Alguna vez te dijeron qué son los celos? ¿Alguna vez te contaron cómo se siente al estar muerta la mitad de tu ser? ¿Alguna vez lograron explicar, todos aquellos que hablan del amor, qué se siente? ¿Alguna vez lograron explicar la punzada en el pecho? ¿el corazón bombeando sangre a cada poro de tu piel y cada célula de tu cuerpo? ¿alguna vez lograron explicar el hormigueo en el estómago; esas "mariposas" que pintan tan perfectas, y al final, duelen? ¿Alguna vez alguien logró lidiar con cada parte de su ser, con cada músculo, cada latido, y cada lunar, para acabar con una guerra entre el corazón y la cabeza? ¿Alguna vez realmente amaron de corazón? ¿Alguna vez quisieron gritar hasta desgarrarse la voz? ¿Hacer desaparecer esa voz de su mente? ¿Quisieron alguna vez no estar enamorado de alguien, y no tener el acto reflejo de que cada poro de su piel se erice con el contacto de la suya, de su mano, o con una sonrisa, o una mirada?

lunes, 11 de mayo de 2015

Aún recuerdo el olor a ti

Todavía puedo notar tu mirada fija en mí durante todo el día. A veces, aún puedo escucharte reír, oír tu voz y tu respiración. En algún momento del día, todavía puedo recordar cómo comenzamos a querernos, cómo comenzamos esté juego del amor. Quizá no soy lo suficientemente fuerte para evadirme de ti, o para eliminar este sentimiento, o sentimientos, porque me provocas tantas cosas, y tan contradictorias, que ya no sé cómo dejar de sentir la agonía de no tenerte, los celos, el amor, la rabia, el amargo sabor del enfado, la dulzura de tu mirada, el desconcierto de qué habría pasado. Aún recuerdo el olor a ti. Todavía logro recordar tus abrazos, tan fuertes que mataban; mataban las dudas, mataban los temores y mataban los problemas, y es que a mí con abrazarte, me sobraba. Aún recuerdo tu mano acariciando la mía, tus ojos mirando los míos, y tus dedos entre mi pelo. Y es que cada segundo recuerdo lo que éramos, y sobre todo, tu sonrisa. Tu sonrisa, nadie sabrá jamás lo que escondía. Todos los 'te quiero' y todos los 'que no se den cuenta que nos queremos comer a besos', que escondía aquella sonrisa, a veces tan dulce y a veces tan traviesa.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Te quise.

Te confié todo lo que tenía, toda mi vida. Te conté lo que a nadie contaba, y sabías de mí hasta cuántas veces respiro, y cuantas de ellas por ti lo hago. Sabías mi día a día, cuando estaba mal, y cuando sonreía. Supiste mis peleas con él, y supiste aquella noche lo que nadie sabría jamás. Te confié mis secretos y te confié mis momentos. Confiaba en ti como para hacerte saber que aunque besara otros labios, era tuya. Y si confié en ti para todo eso, era porque te quise, te quise como para no poder olvidarte, como para necesitar tus buenos días para así afrontar esa mañana de una mejor manera. Te quise como para sonreirle a la pantalla del ordenador, del móvil, o para sonreirte a ti, todos los días de mi vida. Te quise hasta el punto de tragarme el orgullo de nuevo y decirte 'te echo de menos' una vez más. Te quise como para perdonar tu cagada. Te quise como para querernos. Te quise y lo sabes. Y es que te quise, te quise como para que no hiciera falta romper el silencio, porque entre nosotros no era incómodo. Te quise tanto como para escuchar tu voz y tu risa, y alegrarme. Te quise como jamás quise y jamás querré. Te quise para que fueras el primero y el último que me enamorara. Te quise para siempre, y te quiero.

martes, 3 de marzo de 2015

Olvidar

Hoy tengo ganas de olvidarme de ti, para siempre. Olvidar los sentimientos que me han unido a ti durante tantos años. Olvidar las promesas que te hice, y nos hicimos. Olvidar, olvidar que aunque tú no las cumplas, yo siempre lo haré, porque siempre estaré aquí para ti, pase lo que pase, a pesar del tiempo y la distancia. Olvidar las madrugadas hablando. Olvidar los planes de futuro que inventábamos. Olvidar la primera vez que me dijiste te quiero, y por supuesto, olvidar la primera vez que yo lo hice. Olvidar todas las miradas. Olvidar el color marrón de tus ojos. Olvidar tu risa y olvidar tu voz. Quiero olvidar. Olvidarme de todo. Olvidar cada momento juntos, y así, tal vez, duela menos el no tenerte. Olvidar las tardes de verano. Olvidar tu mano en mi espalda, y olvidar por supuesto también, tus dedos entre mi pelo. Olvidar cada minuto de ese 'nosotros' que inventamos. Olvidar todo lo que queríamos ser. Olvidar ese primer beso que nunca ocurrió. Olvidar que fuiste tú quien la cagó y olvidar que fui yo quien no te lo hizo ver. Olvidar aquella despedida tan fría, y como no, dolorosa. Olvidar todas las noches de ese puto otoño, llorando. Olvidar cada lágrima que derramé por ti. Olvidar el no hablarnos durante tanto tiempo, y olvidar todos tus 'bonita'. Olvidar que pasaron los meses. Olvidar que seguía existiendo ese algo que nunca podremos describir. Olvidar que cuando nos mirábamos, después de esa despedida, los ojos lo decían todo. Olvidar esas miradas tristes. Olvidar tu indiferencia en esos meses. Olvidar la primera vez que hablamos después de aquello. Olvidar ese 'feliz año, bonita'. Quiero olvidar. Olvidar como volvimos a hablar. Olvidar el no decirnos lo mucho que nos necesitábamos. Olvidar ese mes de marzo donde por fin lo dijiste, no sé si para bien o para mal, pero por fin tuviste el valor. Olvidar ese 'todavía siento cosas por ti, todavía te quiero'. Eso, quiero olvidar todo eso. Y olvidar todo lo que vino después, y que ya contaré. Olvidar. No sé cómo hacerlo.. olvidar.

Jamás lo comprenderé.

No lo entiendo, por más que te conozco, y es que lo hago como si fueras la palma de mi propia mano, jamás lo comprenderé. Porque sí, porque ahora parece que yo te necesitaba más de lo que tú me necesitabas, que era yo la que no dormía sin tus buenas noches, o la que no sabía respirar sin un te quiero. Ahora parece que era yo la que mandaba mensajes, la cursi, o simplemente, la que estaba enamorada. Y si lo era, ¿por qué me hiciste creer que tú estabas igual de enamorado que yo? ¿por qué me ilusionaste de esa manera y luego me dejaste ir? Y es que me dejaste marchar como si nada, como si yo no fuese nada en tu vida, como si nunca lo hubiese sido. Creí en tus falsas promesas, como una tonta, caí. Que el amor no es un juego y tú lo interpretaste como tal. No te importó lo mal que lo pasé, no te importó la distancia, ni siquiera te importaron las lágrimas que derramé. Y joder, tantas veces me hiciste creer que lo estabas, que estabas enamorado, tantas veces he sentido que tus promesas eran sinceras, que ya no sé si era fantasía o realidad. Y es que.. tantas veces me has dicho todo lo que sentías por mí, que ya no sé si es real. Porque ahora parece que yo te necesitaba más que tú a mí, pero hay momentos en los que me doy cuenta de que me querías, y me quieres, más de lo que la quieres a ella. Que no hay día que no quieras levantar la mirada y encontrarme allí, delante tuya. No hay una puta mañana en la que no vayas a clase recordando cuando llegabas y estaba yo, esperando, sonriendo, y queriéndote. Sabes que besarla a ella no se compara con abrazarme, porque pese a todo y pese a todos, tú eras para mí. Y sé, que tampoco hay día en el que no pienses en lo que tuvimos, en lo que pudimos llegar a tener si no la hubieras cagado. Y ya no sé por qué deseas ocultarlo de esa manera, con tu indiferencia hacia mí, si noto cada día que te miro, que estabas por mí, y estarás siempre. Y ahora eres tú el que se hace el fuerte, para que los demás no vean que has sufrido lo mismo, o más de lo que yo lo he hecho.