sábado, 12 de octubre de 2013

Promesas rotas.

Necesito que me necesites. Necesito que seamos como antes, pero es imposible. Las cosas cambiaron, yo cambié. Es muy difícil intentar aceptar que todo se ha terminado, que ya no van a volver aquellas tardes de bromas, de risas, de miradas de esas que parece que no acaban nunca y deseas que nunca acaben. Esas sonrisas que quieres que nunca se vayan y que esperas que sigan ahí para siempre.

Já, para siempre. Para siempre.. Para siempre. No fue para siempre. Tú me dijiste que sí, me lo prometiste. Todavía lo recuerdo. Todavía recuerdo la primera vez que me lo juraste. Fue tal que así:
- Nunca te voy a olvidar.
+ Júramelo.
- Te lo juro.

Sí tío, me lo juraste y lo rompiste. Promesas rotas, eso es lo único que me queda. Pensar qué pudo pasar si esas promesas no se hubiesen roto en mil pedazos.

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